En Febrero de 2020 me enteré del llamado de ILDA «La próxima generación«, y decidí postular con una idea que vengo desarrollando hace mucho tiempo, relacionada al rol que pueden jugar los datos abiertos en los sectores culturales.
Mi postulación incluyó la siguiente sección:
Parto de la apreciación puntual de que el sector de las artes y la cultura (a diferencia, por ejemplo, del sector del medio ambiente, el educativo y el de salud) todavía no ha integrado una agenda de los datos abiertos en sus estrategias de desarrollo y fortalecimiento de procesos de gobernanza democrática. Esta situación se manifiesta en toda América Latina, no solo a nivel de gobiernos nacionales (en ministerios y Consejos de Cultura) así como sub-nacionales (municipios y gobiernos regionales), sino también a nivel de instancias regionales (Mercosur, etc.) y globales (UNESCO y UNCTAD, por ejemplo). Esto significa que en la actualidad se desaprovecha la oportunidad de usar los datos abiertos, no solo para (1) la mejora de procesos de gobernanza cultural, sino también para (2) fortalecer estrategias de defensa del patrimonio cultural (material e inmaterial) y (3) promover el desarrollo de las industrias culturales y creativas. En este momento, la carencia de una agenda de datos abiertos para los sectores culturales representa una barrera a la innovación gubernamental, empresarial y cívica.
Fragmento del texto de postulación al llamado de ILDA por Mauricio Delfín.
Accede al llamado original, aquí: